Folclor hospitalario


Hace días por circunstancias raras de la vida tuve que asistir a un hospital acompañando a un familiar por una emergencia medica imprevista. Por la premura de la situación y en razón de la distancia recurrimos al hospital mas cercano que teníamos al alcance, resultando ser una situación atípica y bastante pintoresca para la cual no estaba preparado.

Me considero una persona muy analítica (por no decir metiche) y una vez que mi familiar fue atendido y como tenia tiempo suficiente para esperar me puse a observar mi entorno meticulosamente… y esto fue lo que sucedió…

El hospital al que recurrí obviamente no era una institución particular mas bien era de gobierno y la cantidad de gente con la que coincidí era inconmensurable, se iban 5 regresaban 10, las instalaciones de la sala de urgencias lejos de ser higiénicas eran unas instalaciones sumamente deprimentes, poco personal administrativo, capaces de hacer magia con un lápiz mordido y una vieja libreta, lidian con toda clase de gente, a veces solo es uno el que esta enfermo pero tiene a seis familiares acompañándolo como si con hacer montón recuperaran la salud, los pocos médicos que trabajan arduamente intentan ser amables o indulgentes a veces con quien ni siquiera lo merece, pero en ciertos ratos parecen perder la cordura con tanta pregunta impaciente e ilógica, la verdad no los culpo, yo que no trabajaba en el área ya me había hartado, y eso que mi única función es ser paciente y esperar, termine por salirme un rato a tomar aire… mala idea

Afuera, la situación no mejora, el panorama es desolador, muchísima gente se aglomera en las diversas áreas del hospital, buscando rincones donde acomodarse a sabiendas de que les espera una larga noche, algunos lamentos por malas noticias se dejan escuchar a lo lejos y se confunden con el escándalo de los menores que se corretean desesperados tratando de hacer que el paso del tiempo sea por lo menos algo mas llevadero y un tanto divertido

Otros tantos platicando de cosas que no tienen nada que ver con la salud, entre los murmullos escucho que algunos de los que esperan, ni siquiera son familiares, pasaban por ahí, vieron a conocidos y se acercaron a preguntar que había pasado, simplemente se quedaron…

Hay basura por todos lados, las instalaciones se ven sumamente descuidadas, algunas habitaciones en plena reconstrucción, con personal trabajando, las herramientas de trabajo no descansan, el estruendoso ruido no ayuda a mejorar la salud de los pacientes internados, pero aun así, no falta el medico o la enfermera que están dispuestos a atenderte y brindarte una sonrisa.

Las ambulancias llegan constantemente, parece terminal de microbuses como si la cantidad de pacientes en espera no fuera suficiente, accidentes de toda clase desde el mas simple hasta los mas grotescos son un espectáculo muy desagradable pero morbosamente atractivo para los presentes.

Llegan las horas mas pesadas de la madrugada, y los que poco ayudan se comienzan a retirar plenamente convencidos de que ya hicieron su parte, se despiden con un “lo que se ofrezca, o cualquier cosa hechame un grito” como si cerraran un contrato de compromiso, aunque saben que la solución no esta en sus manos, su noble voluntad se les agradece.

No falta quien hace su agosto y aprovecha la espera para vender chucherías para “entretener a la tripa” como se dice acá en estas tierras, desde papitas, refrescos, dulces, chicles, chocolates, hasta tortas, tacos y gorditas pululan entre los visitantes mucho mas que los medicamentos que existen en el almacén del hospital.

Admiro la paciencia de la gente humilde que por venir sucios y después de ganarse unos pesos con el sudor de su frente, tienen que lidiar con quien no entiende el porque de su vestimenta y los juzga aun sin siquiera preguntar que necesitan, a veces somos terriblemente déspotas con quien mas ocupa de nuestra ayuda, eso es muy lamentable.

De la nada aparecen en las afueras un grupo de voluntarios de lo que parece ser una iglesia, con un escuadrón de buenos samaritanos que vienen a compartir un poco de su fe y esperanza con la gente que espera pacientemente afuera del área de urgencias. Forman una pequeña reunión espontanea y comienzan a realizar cánticos al ser supremo, comparten versículos y la palabra escrita en la biblia, la gente se reúne con fervor, después de un rato, los buenos samaritanos que llegaron ofrecen un pequeño refrigerio a todo aquel que lo desee… la fila es bastante larga pero se mueve rápido gracias a la buena organización y al orden que solo la gente humilde sabe como hacerlo cuando de respetar a dios se trata.

Han pasado cerca de seis horas desde que tuve la ultima noticia de mi familiar enfermo, y mi cabeza me pide salir a tomar aire pero mis pies se quejan casi de inmediato por el cansancio de soportar mi “embarnecido” cuerpo que ha estado de pie durante todo ese tiempo. Por fin una doctora me llama, para informarme que apenas van a operar a mi familiar, eso ya es un avance, estoy seguro que eso no habría pasado en un hospital particular pero, el dinero escasea mucho en estas épocas previas al inicio de las clases escolares y a la finalización del periodo vacacional que está por venir. Hay que aguantar vara…

El tiempo avanza lentamente, la espera es angustiante y mentalmente agotadora, desconozco absolutamente cual es el protocolo a seguir pero no quiero ser inoportuno con el personal acribillándolo con preguntas impertinentes e innecesarias. Pongo a prueba mi táctica de esperar a que alguien mas pregunte y escucho haber si me compete… mi nivel de “metichismo” esta al máximo, pero intento manejarlo muy discretamente. Hasta el momento he tenido éxito.

Una de las cosas que me percato es que en las poco mas de 24 horas que llevo observando mi entorno es que a pesar de tanta gente no he visto a una sola persona de mantenimiento o limpieza en todo este tiempo, las telarañas que vi ayer apenas llegue, hoy siguen ahí… intactas, como si esperaran pacientemente una fiesta de halloween para auxiliar en su decoración.

Como si fuera una burla, hay cientos de mensajes alusivos al “buen trabajo” que hace nuestro gobierno, la frase ESTADO FUERTE PARA TODOS creo que le falta agregarle una oración para complementarla, que diga “PERO PARA USTEDES NO”. Honestamente no creo que algún funcionario público de alto nivel llegue si quiera a realizar una consulta en esta clínica, aunque probablemente si fuera época de campaña, hasta los baños lavarían. Nuestro gobierno no cambiara su forma de actuar y eso es mas triste que ver un hospital caerse a pedazos por la falta de interés de algunos cuantos.

Mi cuerpo agotado por no dormir y no comer durante varias horas, por estar al pendiente de cualquier noticia de mi familiar casi me grita que necesita descansar, mis pies se jactan de no acatar las ordenes de mi cabeza, que les solicita incesantemente que traten de mantenerme de pie por la falta de lugares para sentarse, nunca imagine que un conflicto interior de tal índole existiera y menos que inconscientemente me ayudar a mantenerme despierto.

Después de un largo tiempo, viviendo toda esta odisea, percantandome de situaciones que sin conocerlas hoy, jamas sabría que siquiera existen, por fin el alta de mi familiar ha sido autorizada, aun al final la burocracia del tramite de autorización cierran con broche de oro todo este circulo. Me despido en espíritu de este lugar tan triste, lúgubre y deplorable recibiendo buenas noticias… espero y no tener que regresar pronto, pero se que algún día lo haré… pero aún no, aún no…

Anuncios

Si te gustó el tema déjanos tu comentario...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: