Kintsukuroi, la belleza detras de las cicatrices

Kintsukuroi corazon

La diversidad de culturas existentes en nuestro planeta es infinita, y la gran mayoría tienen cosas muy interesantes, especialmente la cultura nipona, que se caracteriza principalmente por ser una cultura llena de creencias históricas y de un profundo respeto por los valores y la vida.

En alguna de mis publicaciones anteriores escribí un tema llamado “CICATRICES” (se los dejo por si no lo vieron) en el cual hago referencia especial a la manera en como es que diversas situaciones en cualquiera que sea el caso, ya sea por “accidentes del corazón”, desamores o perdidas familiares son capaces de dejar una profunda huella en el alma y nos lastimaron emocionalmente.

Las cicatrices pueden tener diferente significado para cada uno de nosotros, no importa si son físicas o emocionales, por ejemplo si sufres un accidente que te dejo marcada una cicatriz en el cuerpo, al principio seguramente se tiende a ocultarla, dependiendo de que tan grave sea, pero conforme pasa el tiempo, poco a poco nos empezamos a atrever a mostrarla a personas cercanas y contar la historia de como fue que la obtuvimos, inclusive algunas veces, dependiendo de cada quien, hasta llegamos a sentirnos orgullosos de portarlas.

Lo mismo pasa con las cicatrices del corazón o del alma, por ejemplo, cuando la inevitable muerte de un familiar se hace presente en tu vida, deja una cicatriz tan profunda que resulta muy difícil de sanar, lloras durante muchos días y noches, tratando de sobrellevar la pena, dejas que el tiempo pase, para que cada minuto de tu vida después de ese evento haga la labor de rescate de sanar tu corazón. Después de vivir tu desdicha por un tiempo indeterminado, tu mente, tu corazón y tu alma se unen para curar las heridas en tu interior, dejando una huella imborrable pero a la vez grabando un profundo recuerdo del ser que se ha ido.

Incluso en los temas amorosos, cuando se da una separación en una pareja que lleva muchos años juntos, sea cual sea el motivo, exista una amistad posterior o no, el amor que pudo haber existido al principio de la relación, el tiempo compartido con la ex pareja, los momentos mas agradables vividos, poco a poco se van encargando de sembrar un recuerdo imborrable en el corazón, no importando que tan profunda sea la cicatriz que dejen esas palabras del adiós.

Todas estas situaciones son solo ejemplos de la vida cotidiana, a algunos nos habrá pasado, a otros aún no, pero les pasaran, cualquiera que sea y no importando el orden en el que estas ocurran, sin embargo pocos nos detenemos a pensar en esas “huellas de la dura batalla con la vida”. Quizás nunca reciben el crédito que merecen, y la mayoría al ser recuerdos de una situación dolorosa, quisiéramos olvidarlas en nuestra mente y borrarlas de nuestro corazón cuando en realidad creo que deberíamos agradecerles.

Hay gente en el mundo que sí lo hace, incluso lo ha convertido en un arte, quizás no en lo físico y en lo sentimental si no con objetos que pueden repararse. La técnica artística japonesa es llamada  KINTSUKUROI”, la cual consiste en reparar la cerámica rota y rellenarla con laca de oro y plata, esta técnica lejos de perjudicar el objeto lo embellece, puesto que los japoneses creen es que cuando algo ha sufrido un daño y tiene una historia, una vez que es reparado se vuelve mucho mas hermoso, es por eso que dedican su tiempo y su arte a reparar los objetos rellenando sus grietas con oro o plata. Esta técnica en lugar de tratar de ocultar los defectos y las grietas, los acentúa y los celebra, ya que una vez que han sido corregidos, se convierten en una prueba fehaciente de la imperfección y la fragilidad del objeto, pero también de su resiliencia (que en la psicología significa la capacidad de una persona para superar circunstancias traumáticas como la muerte de un ser querido, un accidente etc.) y su resistencia; ademas de la capacidad de recuperarse y hacerse aun mas fuerte.

Creo fervientemente que algo de este arte radica en todos y cada uno de nosotros, la vida se encarga de convertirnos en verdaderos maestros del “KINTSUKUROI” aplicado al corazón, las cicatrices mas profundas del alma, poco a poco y con el paso del tiempo, una vez que llegan a su madurez ya sea física o espiritual, comienzan a mostrarse con orgullo, porque una vez pasada la desgracia, somos capaces de “reparar” involuntariamente nuestra alma y nuestro corazón, convirtiéndonos en seres mas sabios, fuertes y resistentes.

Nuestras cicatrices interiores, aunque no pueden ser mostradas porque físicamente no existen, podemos comparar su brillo con las palabras o las risas que pueden ser provocadas una vez que superas el profundo dolor que dejo esa huella en tu alma, la sonrisa y la alegría es diferente porque entiendes que tuviste que pasar por un evento tan severo y doloroso para poder volverte mas fuerte. El corazón es como el objeto de cerámica que se ha roto, el tiempo es como el oro con el que se repara y se embellece, el brillo es la alegría de recordar que el dolor ha sido superado. Todo este proceso embellece nuestro interior y nos convierte en seres con una mayor fortaleza y resistencia.Nagaiki shimasu kintsukuroi”

Anuncios

Si te gustó el tema déjanos tu comentario...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s