Recuerdos de la infancia

recuerdos de la infancia

Uno de esos raros días en los que tenía un poco de espacio en mi tiempo de trabajo, aproveche para “navegar” en SAN GOOGLE, de esos días en los que no tenia mucho que hacer, y mientras buscaba algún tema interesante que leer, me encontré con una imagen que por su simple contexto me transporto isofacto a una era del ayer muy agradable que pensé que la había dejado en el pasado.

Los que son contemporáneos de mi época recordaran que en nuestra niñez, la tecnología de los juegos se basaba en la nada, es decir, no existían computadoras, ni el Internet, ni las tabletas, ni las aplicaciones, ni el XBOX, ni el PLAY STATION ni ninguna otra cosa que se asemeje, y de los celulares hoy conocidos como smartphones mejor ni hablamos. Seguramente si es que algún joven incauto que no forma parte de los que crecimos entre los 80’s y los 90’s llega a leer esto, se preguntara “tons que hacían ?, como se divertían ?”. Ellos comienzan a imaginarnos como unos pequeños niños trogloditas encerrados en una cueva, vestidos con pieles de animales ya extintos, con largas cabelleras hechas rastas por la falta de agua potable para bañarse, alimentándonos de la cacería de gallinas salvajes y la pesca de zapatos, botes, etc. o una cosa así, claro que ninguna de estas cosas era cierta.

Hoy en día la adicción a la tecnología nos ha vuelto sedentarios en extremo, somos mas obesos, hacemos menos ejercicio o actividades al aire libre, nos quejamos de lo poco “ergonómica” que suele ser nuestra silla en la oficina, acusamos fatiga extrema por tantas horas de trabajo “sentados”, sufrimos de un “calor extremo” si no tenemos el clima en 22 grados centigrados porque afuera esta a 24, el único momento en que se puede decir que nos esforzamos es cuando no encontramos el canal que queremos ver en la televisión e insistimos en recorrer todos los canales a través de nuestro control remoto hasta encontrarlo. Como dijo martinolli “verdaderamente lamentable doctor”.

Del primer instante que recuerdo de mi niñez, es que generalmente el premio a cumplir con nuestras respectivas “obligaciones” por llamarlo de alguna manera era que tus padres te daban permiso de salir a jugar, todos deseábamos escucharlos decir “ándale salte pero nomas un ratito”. Todavía ni terminaban la frase cuando ya ibas a una cuadra de tu casa a toda velocidad hacia el respectivo punto de reunión. Una vez en el lugar, si eras de los que en el grupito en el que te juntabas había un amiguito riquillo que no podía faltar porque era el único que tenía un balón de fútbol, eres de los 80’s. Solo necesitábamos un espacio donde correr, una pelota y unas cuantas piedras para hacer las porterías, “no se vale tirar recio”, “soy portero ambulante” comenzaban a surgir las improvisadas reglas que con solo ser gritadas todos aceptaban estar de acuerdo.

Pasaban un par de horas en las que lo único que importaba es que al final cuando estaba por acabarse el juego, no sabias cuantos goles habías anotado o recibido, el típico grito de “EL ÚLTIMO GOL GANA” la regla suprema mas respetada del fútbol callejero infantil era la que decidía todo.

Una vez finalizado el partido, la diversión no terminaba ahí, si eras de los afortunados a los que en alguna Navidad o cumpleaños les regalaron una bicicleta, un simple bote de “frutsi” entre el marco y la llanta trasera de la misma, era capaz de convertirlo en una estruendosa motocicleta. Si no tenías una, tampoco hacia diferencia porque te subías a “los diablos” de la bici de tu amigo y te encargabas de vigilar que “el motor de frutsi” no se cayera. En pocas palabras eras el mecánico oficial del equipo.

Antes no había tantas casas, ni fraccionamientos privados, ni siquiera hablemos de calles pavimentadas, solo había terrenos amplios en los que lo único que predominaba era una basta y extensa área de nada más que tierra, que con solo un poco de nuestra infantil imaginación, éramos capaces de convertir en el mejor parque de diversiones del mundo.

Cuantos de nosotros no tuvimos una “guarida secreta” en la que nos juntábamos para organizar la compra de papitas y las clásicas sodas en bolsita con popote. Si eras de los “apretados” serias el afortunado de tener una casita en el árbol más frondoso y cercano posible para ti y tus amigos de la cuadra. Nunca necesitábamos de un celular para ser localizados, bastaba con un simple grito de la voz de mama llamándonos desde la ventana de nuestra casa, grito que éramos capaces de escucharlo a kilómetros digno de ser considerado la más efectiva señal de alerta.

En esa época la única manera de que un niño ordinario consiguiera algunas monedas era únicamente “haciendo mandados”, no existían las tiendas de conveniencia como las de hoy en día, ibas a la tiendita de la esquina, al tendajito, al estanquillo de don Juan, don pepe o doña Lupe. Donde encontrabas de todo, y hasta podías pedir fiado, con solo el poder de la palabra respaldada por una orden de tu mamá o tu papá, absolutamente confiable cosa que ni la mejor tarjeta de crédito del mundo puede lograr. Si el dueño del changarrito no tenía suficientes monedas para devolverte el cambio completo te compensaba con el clásico puñado de lunetas de chocolate algo así como los m&m’s pero mexicanos. Quizás eso reducía tus posibilidades de que te dieran mas monedas por tu mandado pero llenabas tu tanque interno de azúcar que convertías en energía a la hora de jugar.

Las únicas “aplicaciones” con las que contábamos en ese entonces eran, la pelota de fútbol, el trompo, el balero o las infaltables canicas de colores, jugabas futbol con la pelota, a los “cancos” con el trompo, a las “capiruchas” con el balero, y al “quitis” o a “la goma” con las canicas. Y si eso no era suficiente, jugábamos  al voto, al stop, a los encantados, a las escondidas, al shangai y hasta el pocito petrolero. Nuestra imaginación no tenía limites.

Tengo la dicha de ser padre y hoy que escribo esto me doy cuenta que estoy instalado en el futuro que creí jamas llegaría cuando era niño, veo con sumo placer el crecimiento de mis vástagos y no puedo evitar recordar lo bello que fue mi infancia, el desconocer el significado de las cosas me permitía imaginarlas, mejorarlas, no sentía miedo de andar jugando solo o con mis amigos, la misma gente “del barrio” que nos conocía nos cuidaba. Hoy esos tiempos han cambiado, no hay espacio suficiente, el trafico, el caos, la violencia, incluso la tecnología han mermado ese estilo de vida, puedo presumir que fui un afortunado de crecer en esa época…

Y tu recuerdas tu infancia ???….

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4 comentarios sobre “Recuerdos de la infancia

    1. No se si te toco la misma epoca santiago pero otra manera de divertirse en ese entonces era jugar al “futi-beis”, una combinacion entre el baseball y el futbol con una pelota de volleyball, dime si eso no era tener imaginacion jaja saludos cordiales

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