Lecturia, un planeta mas allá de las palabras (Capítulo 4)


Lista de valientes aventureros

La tan esperada lista con los nombres de aquellos personajes a los que en mi interior denominaba valientes aventureros finalmente era publicada:

-Capitán Marlon Benett, Piloto

-Ingeniero Ferdinand Rogers Spock, Copiloto

-Físico Robert Edwin Mcmanaman, Especialista de misión

-Teniente coronel Elijah Onazaku, Ingeniero de desarrollo

-Profesora Christina Mcfarland, Bitácora de vuelo

-Ingeniero George brenan, Especialista eléctrico

-Ingeniero Jessy Richardson, Ingeniería Biomédica

El ruido ensordecedor de los aplausos brindados por los presentes, acompañaba a cada uno de aquellos orgullosos personajes al salir a escena. Todos estábamos de pie, con la euforia en el máximo nivel al presenciar este evento protocolario, personalmente me sentía extasiado por poder observar por primera vez un acto de esa índole. Pero la verdadera sorpresa estaba por llegar.

– Y para complementar la tripulación de esta misión, queremos darle la bienvenida al que será el último integrante de nuestro equipo de astronautas – se hizo una pausa casi fúnebre, una sensación de cierto desconcierto y asombro a la vez se apodero de la multitud, todos miraban a su alrededor esperando conocer al integrante misterioso, yo inclusive – Profesor Roosevelt Kings, puede subir al escenario por favor – Mi reacción fue tal, que no supe que decir, el público presente comenzó a mirarse entre sí con mucha incertidumbre, nadie sabía quién era, o porque habia sido elegido, incluso yo me quedé estupefacto al escuchar la noticia, en pocas palabras “me congelé”.

– Lo acompaño al escenario profesor – una voz que me parecía familiar me hizo reaccionar, camine hacia el escenario detrás de la mujer militar que me había auxiliado apenas unos momentos antes, mientras se escuchaban los aplausos del público presente. Yo estaba temblando en extremo, las piernas parecían no responderme, el asombro era tan poderoso que mis parpados se quedaron petrificados ante la noticia.

Cuando empecé a tomar conciencia de la situación, ya estaba justo frente a frente con el presidente de la mesa recibiendo una serie de abrazos y felicitaciones que siento que no supe corresponder correctamente, todo a causa de estar ensimismado en mi total y absoluto asombro. Sin embargo, el sonido de los aplausos en el recinto inconscientemente me ayudaba a salir de mi hipnotizante letargo, el color de mi piel que al recibir la noticia era tan blanco como las paredes de aquel lugar, se comenzaba a tornar rojo por la vergüenza y la emoción contenidas.

Después de aquella hecatombe de repentinos sucesos, poco a poco el personal presente ocupaba sus asientos asignados en el recinto, mientras que los integrantes del proyecto “endless odyssey” terminábamos de conocernos entre sí, todo se llevó acabo entre abrazos efusivos y apretones de manos cordiales como si establecieramos un precedente de la gran familia en la que nos convertiríamos al final del camino.

Una vez finalizada la ceremonia, y después de que los organizadores compartieron otros datos relevantes al personal presente en la sala, poco a poco fuimos desalojando el recinto, en ese preciso momento comenzaba a entender el porqué estaba en ese lugar. La forma tan hermética y tan sorpresiva en la que toda esa gente manejo dicha información, me enseño el nivel de seguridad con el que son capaces de guardar los secretos, tan es así que nadie pensaría que un humilde profesor de universidad, llegara siquiera a ser considerado para viajar en una misión oficial al espacio exterior.

Al salir del lugar, me dirigí nuevamente a mi oficina, conociendo de manera más precisa las funciones que tendría que realizar, en mi cabeza, aún resonaba fuertemente el nombre de mi puesto, “coordinador en jefe del área de geofísica espacial”, cosa que me sorprende porque para ser honesto, me resulta muy difícil coordinar hasta las agujetas de mis zapatos. En el camino hacia mi oficina no dejaba de recibir felicitaciones del personal, aunque eran muy escuetas y algunas casi imperceptibles, aparentaban ser realmente honestas, como si intentaran sembrar su confianza en mi trabajo o en mi persona.

Mientras que alimentaba mi ego con aquellas pequeñas acciones de las personas a mi alrededor, por fin después de caminar por un par de minutos arribe a mi oficina, dispuesto a trabajar y brindarme al máximo pero cuando apenas me disponía a tomar asiento para iniciar mis funciones, el teléfono oficial sonó de nueva cuenta…

– Diga – contesté – Profesor Kings, el ingeniero Mckenzie, jefe del proyecto “endless oddysey”  desea verlo en su oficina en este momento – dijo esa dulce voz femenina – Estaré ahí enseguida señorita, pero esta vez podría decirme como llegar a ese lugar por favor –  pregunté con cierto temor por no conocer a la emisora de esa voz y sin querer provocar una molestia en su persona – no solo le diré donde está la oficina del señor Mckenzie, lo llevaré personalmente hasta allá profesor – aquellas palabras provocaron en mi persona una sensación de extremo alivio, ahora solo tendría que esperar unos breves minutos para conocer a mi nuevo jefe de proyecto, los nervios del primer día de labores aumentan, con tantas noticias inesperadas y sorpresas recibidas no es para menos.

La promesa realizada por aquella mujer a quien conocía únicamente por teléfono pronto se cumplió, toco a la puerta de mi oficina y me dispuse a salir presuroso evitando alargar la demora, abrí la puerta y justo enfrente apareció una joven asistente, de vestimenta impecable y sonrisa radiante se presentó ante mí – Buenos días profesor, mi nombre es Chelsea stewart y he venido para acompañarlo hasta la oficina del ingeniero Mckenzie como le prometí – la disimulada y amable sonrisa disimulada justo después de aquellas palabras me hizo depositar mi confianza en aquella joven mujer, – Le agradezco mucho su desinteresada y valiosa ayuda, aún no conozco las instalaciones, es mi primer día, espero no causar molestias – respondí devolviéndole la sonrisa más amable que mi rostro me permitía.

– Sígame profesor, es por aquí -, accedí de forma inmediata a su amable petición, al caminar junto a mi nueva asistente por varios minutos pude observar que las instalaciones son enormes y un tanto confusas para los que somos nuevos visitantes, una oficina tras otra, puertas, pasillos, escaleras, elevadores entre muchas otras cosas, son capaces de confundir hasta el mas experimentado habitante. Espero familiarizarme pronto con las instalaciones ya que el objetivo de lograr mi sueño de viajar al espacio depende de eso.

Por fin llegamos a la oficina del tan mencionado ingeniero Mckenzie, a pesar de los nervios, sé que es hora de tomar las riendas de mi destino…

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