Hasta pronto abuelo


Hay momentos buenos y momentos tristes en la vida. Aunque esto es total e irrefutablemente cierto, la perdida de un ser querido siempre representará uno de los momentos mas tristes y refleja un dolor absoluto que marca una pauta en nuestro paso por este camino.

Existen personas en el mundo, que como yo, no sabemos expresar los sentimientos, creemos ser capaces de aparentar fortaleza, seriedad, madurez, y mantener la máscara de un rostro inquebrantable, aunque por dentro nuestra alma y nuestro corazón sean de lo mas débil.

Somos seres humanos, todos queremos y sentimos igual, pero lo expresamos de manera diferente, en mi caso, mi abuelo me heredó ese carácter, de un personaje serio, un tanto huraño, tajante en sus decisiones, amante de la lectura, las sopas de letras y las revistas con crucigramas, un tipo culto, cuidadoso de su aspecto, de familia humilde pero fina estampa, chapado a la antigua, de saludo escueto, mesero de oficio pero con un amor por el conocimiento y una lógica que parecía a veces ser en extremo irrefutable. A pesar de solo conocer el rostro externo que mi abuelo mostraba ante la gente, he llegado a recordar algunos efímeros momentos en los que me demostraba su cariño, muy a su estilo.

Lo recuerdo siempre sentado a la sombra de una vieja terraza, en una mecedora de metal, con bolígrafo en mano, lentes bifocales, con pantalón de vestir no importando el clima abrazador o el frío extremo, bigote y cabello peinado con brillantina, a la vieja usanza, siempre listo para resolver los mas complicados y enigmáticos rompecabezas de palabras llamados crucigramas, su pasatiempo favorito.

Una enfermedad cruel y devastadora ha cerrado su ciclo en esta tierra, su cuerpo agotado por el paso del tiempo y por su asfixiante lucha diaria contra la enfermedad que termino postrándolo en una cama, no lucen la antigua gallardía con la que el se presentaba, y aunque se que el cataclismo de su padecimiento a borrado de su mente mi recuerdo de la infancia, se que aún existo en su corazón, como él estará por siempre en el mío.

Hombre de pocas palabras, te vas sin poder despedirte, se que tu cuerpo al final de tus días termino por abandonar tu espíritu, pero el recuerdo de tu esencia como hombre de familia permanecerá por siempre en todos y cada uno de los seres que te conocimos y aprendimos a amarte como eras.

Hasta pronto abuelo… Dios te bendiga.

 

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