Un Santo en esta tierra


santo

Hace días leyendo el periódico mas importante de mi pueblo, me encontré con una columna que me pareció muy interesante, no tenia conocimiento acerca de que uno de los máximos ídolos del pancracio mexicano compartía sus singulares anécdotas de vida a través de un espacio en el periódico.

Me resulto tan agradable leer la columna de EL HIJO DEL SANTO que quise compartir a través de este espacio en la web mi pequeña pero muy enriquecedora experiencia.

En un pequeño espacio del periódico EL MAÑANA, EL HIJO DEL SANTO a través de sus letras, compartía una opinión de un afamado crítico mexicano de aquellas épocas,  que se refería a las películas del enmascarado de plata (SU PADRE), como un verdadero churro “porque se veían los alambritos” haciendo referencia a los errores de escenografía y a la pobre producción invertida en las películas de aquella época.

Sin embargo, majestuosa y elegantemente EL HIJO DEL SANTO, de manera literal, sacudió esa opinión con lo que coloquialmente se dice como CACHETADA CON GUANTE BLANCO, al compartir una experiencia de vida de su infancia, en la que mencionaba como su padre era el peor crítico de sus propias películas, y no le daba importancia a las opiniones de los entonces “especialistas”, el basaba su opinión de una forma muy peculiar. SI LA GENTE QUE VA AL CINE A VER UNA DE MIS PELICULAS, APLAUDE AL FINAL Y COMIENZA A COREAR MI NOMBRE (Santo, Santo) ENTONCES PUEDO CONSIDERARLA UN EXITO.

En resumidas cuentas don RODOLFO GUZMAN HUERTA (nombre real del SANTO) basaba su éxito en la opinión del público, de aquellos fanáticos que iban a verlo luchar a la arena, esos mismos que lo alentaban mediante gritos y efusivas porras al verlo derrotar a cuanto rival se le pusiera enfrente, mismos fanáticos que abarrotaban las salas de cine para ver sus estrenos tales como SANTO CONTRA LOS ZOMBIES, o SANTO CONTRA LAS MUJERES VAMPIRO, o SANTO CONTRA LAS MOMIAS DE GUANAJUATO en los que su archirrival luchístico el maestro BLUE DEMON y la estrella juvenil de aquellas épocas MIL MASCARAS le cubrían las espaldas.

EL HIJO DEL SANTO comentaba que su padre sabia si su película iba a ser exitosa porque al final de la función, en la sala de cine, la gente salia coreando su nombre, “SANTOOO SANTOO SANTOOO…” y para don RODOLFO GUZMAN HUERTA no había prueba mas fehaciente de que la película seria un éxito rotundo, tal y como el tiempo lo confirma.

Con esa columna y sus anécdotas, el hijo de la leyenda me hizo imaginar que debió haber sido muy divertido estar en una sala de cine en aquella época en la que todos coreaban el nombre de ese ídolo de la mascara plateada, el mismo al que él llamaba papá…

Como siempre ustedes tienen la mejor opinión…

 

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