El Circo


Existen muchos recuerdos de la infancia, algunos buenos, otros no lo son tanto, pero uno de los mas añorados llego a mi memoria cuando observe en una de las más transitadas calles de mi sagrado pueblo, un imponente contingente de vehículos, de los que descendieron un sin número de trabajadores cual ejército listo para enfrentar una batalla más, en esta guerra llamada vida.

Conforme pasaron las horas, los martillos salieron a relucir, como las primeras armas de guerra; golpeaban sin descanso aquellos enormes clavos, un golpe tras otro, con una sincronización asombrosa, digna de cualquier reloj suizo, con la fuerza y velocidad necesarias para asegurar las bases que mas tarde sostendrían la magia que habría de suceder en el interior de su alegórica carpa.

La organización de la maquinaria humana requerida me resulta fascinante, todos saben que hacer y en que momento preciso deben actuar, a pesar de que las cosas han cambiado para muchos de sus integrantes, que, por azares del destino y la naturaleza invasora y predominante de algunos seres humanos irracionales para con otras especies, ya no forman parte de este maravilloso espectáculo, el circo sigue conservando su magia.

Recuerdo de niño cuando la emoción me invadía al saber que llegaba un circo al pueblo, la algarabía de los payasos, los asombrosos y espectaculares zoológicos de animales, desde leones, tigres, panteras, osos, elefantes, cebras, llamas, caballos percherones o mini ponis, chimpancés entre muchos otros, las habilidades aéreas de los artistas acrobáticos que surcaban el cielo circense, cual centella destellante atravesando el universo. Ahora las cosas han cambiado, los animales ya no están permitidos, sin embargo, las intrépidas actuaciones de los nuevos artistas hacen que la belleza del circo se conserve intacta.

La voz de fondo del maestro de ceremonias es la que anuncia con singular alegría el comienzo del espectáculo lleno de magia, uno a uno van apareciendo en el escenario todos y cada uno de los artistas, quienes llenos de energía y una alegría excepcionalmente contagiosa, salen dispuestos a conquistar a todos y cada uno de nuestros infantiles corazones, que con aplausos corresponden y alimentan el espíritu indomable de esos intrépidos dominadores del escenario.

Todo en el circo es magia, luz, colores, sensaciones emitidas por los que conforman dicho espectáculo y que sus receptores agradecen con una emoción descomunal mediante una lluvia de aplausos e inevitables carcajadas contagiosas. El ir al circo es vivir un sueño mágico en una realidad tangible.

Hoy me toca ser quien invite a mi familia a vivir ese sueño, llenar de gratos recuerdos la memoria de mi amada descendencia, esas mismas sensaciones y emociones que me fueron transmitidas en mi época infantil, han llegado para ser compartidas con mis seres queridos, siempre con la misma ilusión de que sean recordadas de generación en generación.

Ya es hora… que comience la función…

 

Anuncios

Si te gustó el tema déjanos tu comentario...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: