Motivación


He llegado a una edad en la que realizar toda acción física me resulta mas exigente, hoy padezco dolores que en mi juventud ni siquiera conocía, recuerdo perfectamente que cuando tenía una edad entre los 12 y los 15 años, algo en mi interior quería llamar la atención de alguna manera desarrollando cierto hipocondrismo al mencionar que padecía alguna lesión en la rodilla o en el tobillo por causa de realizar alguna actividad deportiva.

Hoy, haciendo un recuento de la cantidad de lesiones verdaderas sufridas a lo largo de mi vida, puedo presumir que estuve poco tiempo inactivo en cuanto a la práctica de deportes se refiere, la mas severa fue apenas siendo un niño de 4 o 5 años, cuando me disloque la cadera y no podía mover mi pierna derecha, lo que me hizo pasar varios meses en el hospital, eso para un niño es como estar en la cárcel.

Una segunda lesión ocurrió en la secundaria al estar practicando el deporte que tanto me gusta, por una fuerte entrada, un compañero de escuela, el doble de alto que yo en ese entonces, intento barrerse desmesuradamente golpeando mi tobillo derecho con mucha fuerza, lo que me dejo como regalo una lesión severa que inflamo mi pie casi por completo, tardé en recuperarme alrededor de 3 meses para caminar bien, sin embargo no afecto mis actividades escolares. Juventud divino tesoro

La tercera y hasta el momento ultima lesión, fue cuando en un partido de fútbol de veteranos, no hace mucho, alrededor de los 32 años creo, en una jugada quise alcanzar a un joven en mucho mejor estado físico que yo, cuando recién ingrese al campo, intente correr a máxima velocidad sin haber calentado, lo que provoco una rotura fibrilar de mi bíceps femoral de mi pierna derecha, lo que me dejo fuera por un buen periodo de tiempo, agravándose por mi falta de cuidado y mi terquedad de seguir jugando, esa lesión, de vez en cuando, aun me molesta hasta la fecha…

Hoy en día mi “lesión” pasa mas por lo mental, ya no siento las mismas ganas de acudir a disputar un partido de fútbol como antes, las causas a las que se les puede atribuir son muchas, la falta de energía, poco ejercicio, vida sedentaria, edad, preocupación o incluso miedo por mis repentinos arranques dentro del terreno de juego por mi forma de jugar y mi excesivo sentimiento de ira cuando intentan menospreciarme futbolísticamente hablando, aunque sigo buscando la manera de revertir esta “lesión mental”.

Siempre es difícil dominar la mente, los pensamientos tienen el poder de alterar el camino que hemos recorrido para bien o para mal, dependiendo su provocación, intención o motivación, estos, pueden tener serias repercusiones si no son controlados o canalizados positivamente, y siento que por ahí va la cosa con mi “lesión” actual, la mente me esta ganando.

Buscando algunos consejos o tips para salir de mi mala racha negativa, provocada por los achaques y la edad, los cuales se agravan continuamente, el primero por la falta de cuidado y el segundo por el inevitable paso del tiempo, me tope con una sorprendente historia de un jugador ingles que sigue queriendo jugar a sus 81 años de edad.

Silencio…

 

Silencio…

 

Más silencio…

 

81 años de edad, obviamente esto fue una cachetada que me ha sacudido severamente… jugar fútbol a esa edad debe ser un verdadero regalo de la vida, quisiera tener esa suerte de, primero, llegar a esa edad, segundo, poder realizar alguna actividad física deportiva, aunque sea por poco tiempo. Y yo quejándome de mis achaques a mis treinta casi cuarenta y tantos… no tengo perdón…

Buscar permanentemente la forma de mantener motivada tu mente es en lo que uno puede enfocarse para salir de los estados depresivos, el pensamiento positivo permanente debe proliferar en cada espacio de tiempo que tengamos libre, “la ociosidad es la entrenadora de la depresión”…

La historia de este jugador es conocida alrededor del mundo, basta con buscarlo por su nombre, Dickie Borthwick por si lo quieren googlear, si la historia es real o no, queda sujeto a su mas seguro escrutinio, sin embargo, si es así, entonces de verdad puede ser sumamente avergonzante para los que somos pamboleros de corazón y que aun no rebasamos los cuarenta y muchos, y ya estamos pensando en el “retiro”…

Entusiasmo, intensidad, deseo, lucha interior constante y permanente, ejercicio físico y mental, descanso necesario, pasión, espíritu deportivo, son algunos de los consejos para ayudarnos a salir de las “lesiones mentales” que por distintas situaciones se pueden apoderar de nuestro estilo de vida, se supone que bastaría con aplicarlos en nuestras actividades diarias, no solo en el aspecto deportivo.

Encontrar la motivación necesaria para localizar estos sentimientos y pensamientos en nuestro interior suele ser algo complicado, pero una vez que das con el punto exacto puedes llegar a sentirte bien contigo mismo.  Comenzaré a buscar de nuevo esa motivación perdida… todos los días, por siempre y para siempre, o por lo menos lo intentare hasta que llegue a los 81 años…

Como siempre ustedes tienen la mejor opinión..

 

 

 

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