Lecturia, un planeta mas alla de las palabras (Capítulo 5)

El Jefe y sus secuaces

Adelante profesor, mucho gusto soy el Ing. Richard Mckenzie, jefe del proyecto “endless odyssey”, tome asiento por favor – apenas abrí la puerta y mi nuevo jefe ya se estaba presentando formalmente, correspondí el saludo y tome asiento de inmediato, ni siquiera me despedí de mi nueva asistente a la que por mi imprudencia, aún no le he pedido su nombre.

– Sé que todavía existe cierta incertidumbre en usted profesor, supongo que compartirá mi opinión acerca de la manera en que manejamos su incorporación a esta institución no es la más idónea. Eso sumado al hermetismo con el que generalmente nos dirigimos al personal de nuevo ingreso creo que lo habrá dejado con ciertas dudas  –

Dijo mi nuevo jefe mientras yo solo daba muestras de asentir con la cabeza afirmando todo lo mencionado.

– Pues bien, como lo dije antes, mi nombre es Richard Mckenzie, soy ingeniero en aeronáutica espacial y ahora nombrado jefe del proyecto de vuelo espacial “endless odyssey”. Habiendo dicho esto, es un gusto conocerlo profesor, hemos estado monitoreando su trabajo desde hace ya algún tiempo, su teoría publicada recientemente acerca de la posibilidad latente de encontrar “vida en el universo” lejos de nuestro planeta tierra es impresionante. Incluso me atrevo a decir que eso nos llevó a contactarlo profesor. Sin embargo me gustaría mucho conocer su opinión…

sé hizo una pausa al final del comentario de mi nuevo jefe, espacio que anunciaba que era mi turno de emitir mi opinión al respecto…

– Estoy sumamente emocionado por recibir esta sorpresiva oportunidad única, obviamente con dudas sobre de qué manera es que voy a participar en el proyecto “endlees odyssey“, además de saber cuál será mi responsabilidad en dicho proyecto, y sobre todo si es que soy apto para viajar al espacio exterior.

Cuando recapacité sobre las palabras que acababa de decir, me di cuenta del nivel de egolatría, desconocimiento y soberbia que me invadió tan de pronto víctima de la emoción. Pero ya era demasiado tarde para corregir lo que se podría considerar como insolencia, asi que continué

– Claro siempre y cuando usted decida auxiliarme –

El jefe solamente sonrió y dijo

– Tal parece que no me equivoqué al promover su elección profesor, usted es exactamente lo que yo esperaba. Lo que la tripulación del “endless odyssey” necesita, un atrevido, ególatra e insolente pero muy capaz líder.-

Cuando escuche esas palabras fueron una cachetada con guante blanco a mi ego, no sabía si agradecer ese sarcástico comentario o retirarme del lugar, obviamente lo segundo no era opción. Tenía mucho más que perder que tan solo mi orgullo maltratado, así que opté por tomar la primera.

– Gracias, por sus sinceras y específicas palabras ingeniero. Estoy seguro que su opinión sobre mi perfil es muy acertada, pero, de verdad un líder?, tanta confianza depositada en mi persona es sumamente intimidante, sobre todo porque no me gustaría defraudarlos. – Exprese mi frase respaldada por un gesto de preocupación en mi rostro.

– Créame profesor, en la nasa, sabemos lo que hacemos.- Su arrogante y excesiva confianza en sí mismo podría ser considerada como soberbia, y siendo honesto, me agrada.

– Le voy a pedir que me acompañe, sus compañeros de tripulación nos están esperando en mi sala de juntas privada, debo de advertirle que la información que compartiremos en ese lugar por ningún motivo debe conocerla nadie más, no sabemos cuándo podría filtrarse información sobre nuestro proyecto y tenemos muchos competidores en el mundo que quieren vernos fracasar. –  esta advertencia realizada por mi jefe mientras caminábamos con rumbo a su sala de juntas privada, me concientizó a saber que esto es algo serio.

Cuando arribamos a la sala de juntas, al abrir la puerta ahí estaban presentes todos mis nuevos compañeros de tripulación, parecían un tanto extasiados por ya entrar de lleno en el nuevo proyecto, pero al verme se hizo un profundo silencio, sus miradas se centraron en mi persona, como si alguien les hubiera hablado mal de mí y por esa opinión ellos estuvieran en mi contra sin conocerme. Mi asiento estaba designado hasta el otro lado de la mesa así que tuve que atravesar toda la sala perseguido por las miradas de recelo, coraje y cierto odio hacia mi persona.

– Señores buenas tardes, ya se conocen entre ustedes y ya saben quién es mi acompañante, el profesor Roosevelt kings, su nuevo líder de tripulación – en ese momento comprendí cual era el motivo de aquellas miradas llenas de fuego en mi contra, la falta de sutileza por la arrebatada personalidad del Ingeniero Mckenzie, provocó el desconcierto y la molestia de todo el equipo, nadie les tomo en cuenta su opinión y por desconocer mi trabajo supongo que creen que no soy el más adecuado para tan importante puesto, y de cierta manera, siendo honestos, probablemente tengan razón.

Una vez que se estableció el momento incomodo, el jefe prosiguió.

– Sé que muchos no estarán de acuerdo con la designación del profesor kings como su líder, de hecho ni siquiera el está de acuerdo, la mayoría de ustedes no conoce su trabajo, es por eso que solicite que se prepara su información de trabajos realizados por el profesor antes de ingresar a la nasa para que sepan por que se le otorgó dicha responsabilidad. Léanlo y si tienen dudas pueden consultarme, por el momento eso es únicamente lo que les quería informar, mi asistente mantendrá el contacto con ustedes para entregarles las instrucciones precisas sobre el proyecto en el que seremos participes.-

Y termino con una frase que me dejo un tanto inquieto –  Lo que vamos a descubrir escribirá nuestros nombres en los libros de la historia espacial señores, ahora ya pueden retirarse.

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Lecturia, un planeta mas allá de las palabras (Capítulo 4)

Lista de valientes aventureros

La tan esperada lista con los nombres de aquellos personajes a los que en mi interior denominaba valientes aventureros finalmente era publicada:

-Capitán Marlon Benett, Piloto

-Ingeniero Ferdinand Rogers Spock, Copiloto

-Físico Robert Edwin Mcmanaman, Especialista de misión

-Teniente coronel Elijah Onazaku, Ingeniero de desarrollo

-Profesora Christina Mcfarland, Bitácora de vuelo

-Ingeniero George brenan, Especialista eléctrico

-Ingeniero Jessy Richardson, Ingeniería Biomédica

El ruido ensordecedor de los aplausos brindados por los presentes, acompañaba a cada uno de aquellos orgullosos personajes al salir a escena. Todos estábamos de pie, con la euforia en el máximo nivel al presenciar este evento protocolario, personalmente me sentía extasiado por poder observar por primera vez un acto de esa índole. Pero la verdadera sorpresa estaba por llegar.

– Y para complementar la tripulación de esta misión, queremos darle la bienvenida al que será el último integrante de nuestro equipo de astronautas – se hizo una pausa casi fúnebre, una sensación de cierto desconcierto y asombro a la vez se apodero de la multitud, todos miraban a su alrededor esperando conocer al integrante misterioso, yo inclusive – Profesor Roosevelt Kings, puede subir al escenario por favor – Mi reacción fue tal, que no supe que decir, el público presente comenzó a mirarse entre sí con mucha incertidumbre, nadie sabía quién era, o porque habia sido elegido, incluso yo me quedé estupefacto al escuchar la noticia, en pocas palabras “me congelé”.

– Lo acompaño al escenario profesor – una voz que me parecía familiar me hizo reaccionar, camine hacia el escenario detrás de la mujer militar que me había auxiliado apenas unos momentos antes, mientras se escuchaban los aplausos del público presente. Yo estaba temblando en extremo, las piernas parecían no responderme, el asombro era tan poderoso que mis parpados se quedaron petrificados ante la noticia.

Cuando empecé a tomar conciencia de la situación, ya estaba justo frente a frente con el presidente de la mesa recibiendo una serie de abrazos y felicitaciones que siento que no supe corresponder correctamente, todo a causa de estar ensimismado en mi total y absoluto asombro. Sin embargo, el sonido de los aplausos en el recinto inconscientemente me ayudaba a salir de mi hipnotizante letargo, el color de mi piel que al recibir la noticia era tan blanco como las paredes de aquel lugar, se comenzaba a tornar rojo por la vergüenza y la emoción contenidas.

Después de aquella hecatombe de repentinos sucesos, poco a poco el personal presente ocupaba sus asientos asignados en el recinto, mientras que los integrantes del proyecto “endless odyssey” terminábamos de conocernos entre sí, todo se llevó acabo entre abrazos efusivos y apretones de manos cordiales como si establecieramos un precedente de la gran familia en la que nos convertiríamos al final del camino.

Una vez finalizada la ceremonia, y después de que los organizadores compartieron otros datos relevantes al personal presente en la sala, poco a poco fuimos desalojando el recinto, en ese preciso momento comenzaba a entender el porqué estaba en ese lugar. La forma tan hermética y tan sorpresiva en la que toda esa gente manejo dicha información, me enseño el nivel de seguridad con el que son capaces de guardar los secretos, tan es así que nadie pensaría que un humilde profesor de universidad, llegara siquiera a ser considerado para viajar en una misión oficial al espacio exterior.

Al salir del lugar, me dirigí nuevamente a mi oficina, conociendo de manera más precisa las funciones que tendría que realizar, en mi cabeza, aún resonaba fuertemente el nombre de mi puesto, “coordinador en jefe del área de geofísica espacial”, cosa que me sorprende porque para ser honesto, me resulta muy difícil coordinar hasta las agujetas de mis zapatos. En el camino hacia mi oficina no dejaba de recibir felicitaciones del personal, aunque eran muy escuetas y algunas casi imperceptibles, aparentaban ser realmente honestas, como si intentaran sembrar su confianza en mi trabajo o en mi persona.

Mientras que alimentaba mi ego con aquellas pequeñas acciones de las personas a mi alrededor, por fin después de caminar por un par de minutos arribe a mi oficina, dispuesto a trabajar y brindarme al máximo pero cuando apenas me disponía a tomar asiento para iniciar mis funciones, el teléfono oficial sonó de nueva cuenta…

– Diga – contesté – Profesor Kings, el ingeniero Mckenzie, jefe del proyecto “endless oddysey”  desea verlo en su oficina en este momento – dijo esa dulce voz femenina – Estaré ahí enseguida señorita, pero esta vez podría decirme como llegar a ese lugar por favor –  pregunté con cierto temor por no conocer a la emisora de esa voz y sin querer provocar una molestia en su persona – no solo le diré donde está la oficina del señor Mckenzie, lo llevaré personalmente hasta allá profesor – aquellas palabras provocaron en mi persona una sensación de extremo alivio, ahora solo tendría que esperar unos breves minutos para conocer a mi nuevo jefe de proyecto, los nervios del primer día de labores aumentan, con tantas noticias inesperadas y sorpresas recibidas no es para menos.

La promesa realizada por aquella mujer a quien conocía únicamente por teléfono pronto se cumplió, toco a la puerta de mi oficina y me dispuse a salir presuroso evitando alargar la demora, abrí la puerta y justo enfrente apareció una joven asistente, de vestimenta impecable y sonrisa radiante se presentó ante mí – Buenos días profesor, mi nombre es Chelsea stewart y he venido para acompañarlo hasta la oficina del ingeniero Mckenzie como le prometí – la disimulada y amable sonrisa disimulada justo después de aquellas palabras me hizo depositar mi confianza en aquella joven mujer, – Le agradezco mucho su desinteresada y valiosa ayuda, aún no conozco las instalaciones, es mi primer día, espero no causar molestias – respondí devolviéndole la sonrisa más amable que mi rostro me permitía.

– Sígame profesor, es por aquí -, accedí de forma inmediata a su amable petición, al caminar junto a mi nueva asistente por varios minutos pude observar que las instalaciones son enormes y un tanto confusas para los que somos nuevos visitantes, una oficina tras otra, puertas, pasillos, escaleras, elevadores entre muchas otras cosas, son capaces de confundir hasta el mas experimentado habitante. Espero familiarizarme pronto con las instalaciones ya que el objetivo de lograr mi sueño de viajar al espacio depende de eso.

Por fin llegamos a la oficina del tan mencionado ingeniero Mckenzie, a pesar de los nervios, sé que es hora de tomar las riendas de mi destino…

Lecturia, un planeta mas alla de las palabras (capítulo 3)

 Iniciando labores

Me he instalado en mi nueva oficina, ahora soy oficialmente coordinador en jefe del área de geofísica espacial, el nombre suena bastante imponente, casi igual a la responsabilidad que conlleva. Apenas comenzaba a disfrutar de un par de minutos de estancia en mi nuevo espacio de trabajo cuando recibo mi primera llamada en el teléfono oficial…

– Profesor Kings bienvenido a la nasa, es necesaria su presencia en la sala de juntas en este momento –escuche una voz que me daba la orden en el altoparlante – enseguida –respondí de inmediato sin hacer preguntas, aunque en realidad me quede con la duda de saber dónde estaba ubicada la sala de juntas a la que tenía que dirigirme.

Salí de mi oficina y observe a mi alrededor mientras me preguntaba por dentro “en donde estará la dichosa sala de juntas”,veo mucha gente caminando de manera presurosa hacia un lugar en específico, camino con rumbo fijo hacia esa concurrida zona, bastante decidido, como si conociera las instalaciones a la perfección, con la esperanza de que sea el lugar que busco.

Termino relajándome con solo ver el pequeño letrero colgado en la pared junto a la puerta de ese lugar, en donde claramente dice “SALA DE JUNTAS”, de la nada aparece a mi lado una mujer joven, de apariencia y uniforme militar, me toma del brazo mientras llama mi atención – Profesor Kings, bienvenido a la nasa, acompáñeme por favor, lo conduciré hasta su lugar – aquella mujer me hablo con tanta firmeza y confianza que no tuve más remedio que seguir sus órdenes, además, por el momento no conocía a nadie a quien preguntar, así que no me quedaba ninguna otra opción viable más que acatar su solicitud.

Mientras sigo los pasos justo detrás de aquella mujer rubia, reflexiono sobre la cantidad de “bienvenidas” que he recibido a lo largo de mi primer día, si bien es cierto que eso habla muy bien del nivel de educación que tienen las personas que laboran en este lugar, siento que tanta insistencia ya comienza a fastidiarme, debo suponer que es parte de la mecánica o protocolo para el personal de nuevo ingreso.

– Este es su lugar profesor, en un momento más daremos inicio a la sesión, por favor sea paciente –Me dijo sutilmente esbozando una pequeña sonrisa mientras se despedía. Ya ubicado en mi lugar asignado me dispongo a esperar mientras observo que existe mucha algarabía en este recinto en el que poco a poco el afluente de personas comienza a consumir su espacio. Entre saludos y abrazos protocolarios de la multitud que me rodea, la cantidad de empleados que percibo es enorme, debe ser un proyecto sumamente importante y francamente espero que así sea.

Repentinamente reconozco el sonido del golpeteo de los dedos sobre el micrófono cuando se prueba el audio– iniciando prueba de sonido, me escuchan todos –preguntaba al aire el autor de ese suceso, a lo que todos casi al unísono asentían con la cabeza – Muy bien, en un minuto más daremos inicio a la junta de trabajo del nuevo proyecto denominado “endless odyssey” –las palabras provocaron en mi un interés exorbitante.

La gente a mi alrededor empieza a tomar sus lugares previamente asignados, el volumen de la algarabía comienza a descender poco a poco mientras comienzo a imaginar de que podría tratarse todo esto, puede ser que se convierta en mi mejor proyecto de vida y en el que al final podré decir que “ya puedo morir en paz” aunque suena bastante tétrico y fatalista.

– Solicito su completa y absoluta atención por favor –se escucha en el sonido local casi a la par del silencio absoluto de todos – Nos hemos reunido para afinar los detalles del PROYECTO “endless odyssey” y presentar oficialmente a la tripulación que viajará en esta misión -. Aquellas palabras emitidas por ese hombre con aspecto estresado, llamaban poderosamente mi atención, es mi primer dia trabajando en este lugar y voy a tener la oportunidad de conocer a toda una tripulación de lo que supongo será una misión espacial, tan solo escucharlo es verdaderamente emocionante.

Intento acomodarme lo más cómodamente posible en mi lugar para tratar de escuchar mejor y conocer en persona a quienes serán los integrantes de esta misión, mientras pienso en lo afortunados que son de cumplir el sueño de viajar al espacio exterior, el sentimiento de envidia se apodera de mí, porque quisiera estar en su lugar. Sin embargo no me desanimo porque sé que estoy en el lugar correcto, y existe la oportunidad latente de algún día poder formar parte de una tripulación como esa.

– Esta tripulación ha sido seleccionada minuciosamente entre miles de expertos en sus respectivas áreas, estamos seguros de que son lo mejor de lo mejor y están ampliamente preparados para cumplir cabalmente con este nuevo proyecto – dijo con voz firme aquel personaje que parecía ser el portavoz oficial de la noticia.

El escenario comienza a llenarse de personas, mientras que la tripulación aparece al unísono de los aplausos ofrecidos por la multitud que está presente en el recinto, se respira un ambiente de orgullo compartido detrás de cada aplauso esbozado por aquellos que apoyamos a esos afortunados aventureros del espacio. Todos estamos de pie brindando nuestro apoyo y respaldo a este grupo de expertos destinados a cumplir con esta misión.

– Oficialmente les presentamos a los integrantes de la tripulación que conformará el nuevo proyecto “endless odyssey”. Ellos son…- 

(Continuará)

Enlace

Lecturia, un planeta mas alla de las palabras (capítulo 2)

instalaciones de la NASA

Conociendo las instalaciones

La seguridad en esta institución es tal y como me la imagine, un sinumero de guardias, casetas de vigilancia, sistemas de seguridad biometricos, incluso personal militar resguardando hangares, pero creo que no es para menos, ya que la mayoría de los secretos de nuestro universo incluidas supuestas conspiraciones alienigenas deben de estar almacenados en este recinto.

Continuo mi tour por estas enormes e intimidantes instalaciones sin recibir una sola palabra o recomendación por parte de los dos tipos extraños que me han traido hasta este lugar, hemos recorrido solo una pequeña parte del inmenso territorio de esta institución, y he de confesar que parezco niño en el aparador de juguetes en epoca de navidad, intento permanecer ecuánime ante la evidente emoción que se encuentra contenida en mi interior pero hay momentos en que se vuelve incontrolable.

Por fin el vehículo se detiene, los dos personajes que me escoltan descienden y con voz firme me dan la orden – descienda del vehículo por favor profesor – sigo sus indicaciones de inmediato sin oponer la más mínima resistencia, tan asustado como entusiasmado, espero la siguiente instrucción – síganos por favor  – camino con suma ansiedad esperando ver que me depara el futuro próximo.

Nos dirigimos con paso firme hacia el interior de uno de los edificios de este complejo gubernamental, y en mi corto andar comienzo a observar a mi alrededor encontrándome con herramientas que por mis estudios y experiencia deberían de parecerme familiares pero que jamás tuve la oportunidad de ver tan de cerca, algunos de una magnitud exorbitante. Súper telescopios de largo alcance, cámaras de despresurizacion, brazos robóticos con reconocimiento de voz, laboratorios espaciales y muchas otras cosas tecnológicas que desconozco, sin embargo existe una que llama total y poderosamente mi atención, una que nunca en mi vida había visto pero sé que ha existido desde que se realizó el primer viaje al espacio.

Estaba ahí frente a mis ojos, en un estante de cristal, preparado especialmente para hacerlo lucir tan impresionante como imponente, colocado con extrema firmeza y en una posición que lo hace ver como todo un digno representante oficial de la aventura, el valor y la gallardía que se requiere para viajar al espacio exterior. El asombroso traje espacial.

Aunque solo fue un instante el que estuve frente a lo que yo denomino como “la maravilla creativa de la NASA”, su impacto en mi persona fue tan profundo que veía muy lejana la posibilidad de que alguna vez pudiera portarlo, ni siquiera me sentía con la personalidad suficiente para que alguna vez yo y ese maravilloso invento compartiéramos una aventura en el infinito espacio exterior, la idea me consumía aceleradamente por dentro pero una voz desconocida interrumpió mi momento – No se detenga profesor, nos están esperando – dijo aquel singular personaje dando la orden con firmeza irrefutable al tiempo que aceleraba su paso con rumbo desconocido.

Me convertí en su sombra personal durante todo el recorrido hasta que después de unos minutos, por fin nos detuvimos en lo que parecía ser una especie de laboratorio de pruebas, uno de ellos me abrió la puerta mientras me entregaba la última instrucción – siga de frente por este pasillo profesor, bienvenido a la NASA – si no es por esa especie de sonrisa oculta juraría que esos extraños personajes de andar y vestir impecable no eran de este mundo, lo cual no sería tan desatinado estando en el lugar en el que me encontraba pero no fue así.

Recorrí ese pasillo sumamente extasiado, mientras caminaba pensaba en sí existiría la posibilidad latente de poder cumplir mi sueño de viajar al espacio, pero nuevamente mi momento del pensamiento fue interrumpido abruptamente – Profesor Roosevelt Kings, bienvenido, soy Alexei dimitri, científico aeroespacial y jefe del laboratorio de pruebas espaciales de la NASA – me dijo con un marcado acento ruso mientras yo quedaba estupefacto ante la presencia de ese personaje, por un instante no supe que responder, dicen los que me vieron en ese entonces que parecía un fantasma por el evidente tono blanco un tanto traslúcido que me tomo por sobresalto, después de unos instantes y una vez que la sangre me regreso al cuerpo pude hilvanar un par de palabras – mucho gusto señor – dije mientras tartamudeaba por no terminar de asimilar la situación.

El continuó – supongo que le gustaría saber porque lo hemos traído a este lugar profesor, pues bien se lo diré, hemos monitoreado su trabajo durante mucho tiempo, su nivel de conocimiento acerca del universo exhibido en su ensayo publicado hace unos meses provocó que nos interesaramos en sus habilidades, esa es la razón principal por la que usted fue elegido de entre un grupo amplio de profesores de ciencias, además no se ve tan mal físicamente – dijo con un ligero tono de broma al final – creemos que usted junto con otras cinco personas de diferentes áreas son la tripulación ideal para trabajar en nuestro próximo proyecto, y bien dicho esto, qué opina profesor ? – la pregunta fue tan directa y contundente que mi respuesta parecía haber sido anticipada por todo el personal que estaba a mi alrededor – cuando comenzamos a trabajar ? – conteste con una sonrisa evidente que delataba mi entusiasmo por asumir un rol de interés en el centro de investigación espacial más importante del mundo.

Una vez que recibí las respuestas que buscaba, me otorgaron la bienvenida oficial, y me brindaron el tour para conocer las instalaciones, me dispuse a trabajar, estaba tan extasiado que olvide mi rutina diaria, llegar a ese lugar fue un verdadero parteaguas en mi forma de hacer las cosas. Mi lugar de trabajo lucia impecable, completamente privado del ruido exterior pero con la tecnología de comunicación mas avanzada disponible.

Por fin sentado en mi nueva silla ergonómica de ultima generación, mientras respiraba profundamente, me tome unos minutos para reflexionar sobre mi situación, un par de días antes estaba dando clases en la universidad, sin mucho que contar, anhelando desesperadamente un cambio en mi rutinaria vida, hoy, formo parte de un grupo de investigadores del espacio considerado como los mejores del mundo.

Justo en ese momento pude decir que la aventura por conseguir mi sueño de viajar al espacio exterior había comenzado…

(Continuará…)

Lecturia, un planeta mas alla de las palabras

El Bloguero Solitario

Soy habitante de un planeta llamado tierra, mundo perteneciente a una galaxia conocida como vía láctea, mi planeta es uno de nueve existentes en nuestro sistema solar, el único en donde se sabe que hay vida hasta hoy, una vez que esta historia se descubra las cosas cambiaran y la humanidad ya no opinara lo mismo.

He pasado mi vida dedicado a la industria aeroespacial, soy lo que en mi planeta se conoce como astronauta, desde muy pequeño me fascinaba saber que hay más allá de las estrellas, tenía la curiosidad de saber si existía alguna forma de vida diferente a la conocida en mi planeta, aprender sobre las constelaciones, galaxias, cometas, asteroides, planetas, sistemas solares, y todos los misterios que existen en el infinito universo en el que vivimos, alimentaba mis ansias de conocer el espacio exterior.

Mi carrera no fue para nada sencilla, muchas horas de estudio, constantes desvelos, enormes sacrificios, tanto económicos ó por la falta de tiempo para realizar otras actividades diferentes, incluso paso por mi cabeza la idea de abandonar este sueño en un momento de sumo fastidio, pero hoy gracias al esfuerzo en conjunto de quienes me han apoyado en la travesía de mi vida puedo presumir que todo ha valido la pena.

Aún recuerdo el momento preciso en que una institución gubernamental llamada N.A.S.A. me contactó, fue tan sorpresivo que una vez que sucedió desconocía por completo cuál era el protocolo a seguir, no es como los trabajos comunes en los cuales enviabas tu currículum solicitando una posible entrevista de trabajo, esta institución se maneja diferente, yo era maestro de física y astrología en una universidad de renombre fuera de la ciudad en donde nací, eran días difíciles ya que me encontraba en un momento en el que por razones obvias ya comenzaba a surgir en mi cabeza la idea de abandonar mi sueño.

Ese día en particular, me encontraba revisando exámenes de algunos de mis alumnos, cuando una persona del departamento de recursos humanos de la universidad toco a la puerta de mi salón de clasesBuenos días profesor – un saludo ansioso denotaba una misteriosa sorpresa y alegría detrás de su gesto – Buenos días – respondí un tanto escueto y desinteresado por estar concentrado en resolver las calificaciones de los exámenes que tenía en mis manos. – llego una carta de la NASA dirigida a usted – me dijo con cierto entusiasmo contenido como si quisiera conocer de qué hablaba en su interior – de la NASA ? – pregunté con sorpresa casi al mismo tiempo en que arrancaba groseramente la carta de sus manos.

Abrí ese sobre con tanta ansiedad por saber cuál era la noticia que por poco y la rompo, afortunadamente logre controlarme a tiempo justo antes de que sucediera, incluso no me había percatado de que aun tenía compañía supervisándome con ahínco, respire profundamente y comencé a leer…

Profesor Roosevelt Kings

Hemos estado observando su trabajo en fechas recientes y queremos invitarlo a formar parte de nuestro próximo proyecto de viaje al espacio exterior, si está interesado, nuestro equipo lo contactara personalmente para brindarle instrucciones precisas sobre cómo empezar a formar parte de nuestra institución.

Atte: N.A.S.A.

Solo un párrafo y cuatro renglones en esa carta eran capaces de darle un giro tan radical a mi vida, reavivando un sueño que yacía en el fondo de mis más profundos recuerdos de niño. Mi sorpresa fue tal que me quedé pasmado, sin decir palabra alguna, como si el tiempo se hubiese detenido, mi cuerpo petrificado hubiese sido capaz de pasar desapercibido en el mayor de los conglomerados, que solo él pestañeo de mis ojos lo habría denunciado – Profesor Kings, Profesor Kings se encuentra usted bien? – la voz un tanto preocupada del portador de semejante noticia me hizo reaccionar – si si estoy bien estoy bien – respondi con voz temblorosa a la par de salír corriendo del salón de clases sin importarme nada más que no soltar esa carta.

Apresure mi paso con rumbo a mi automóvil sin despedirme de nadie, aún no sé cómo conduje mi coche hasta mi recinto, es un espasmo vasovagal que aún no consigo descifrar pero que poco importaba en esos momentos, recuerdo que llegue, me senté en mi viejo sofá y respire profundamente tratando de asimilar la noticia. Apenas podía creerlo, yo, un humilde maestro de ciencias invitado por la NASA a viajar al espacio exterior?, me repetía una y otra vez la misma pregunta en mi cabeza con una mezcla de asombro y sorpresa – porque me eligieron a mí ?-.

Una vez comprendida y asimilada la noticia, el estruendoso ruido del teléfono me hizo reaccionar, hablaban de la universidad, había olvidado los exámenes sin revisar de mis alumnos además de mis cosas personales por la premura de salir casi corriendo del salón de clases. Prometí regresar tan pronto como pudiera, pero jamas lo hice.

Fue una noche larga, no pude conciliar el sueño, la noticia seguía dando vueltas en mi cabeza, celebrando el haber sido elegido para poder cumplir mi sueño, pensaba mil cosas irrelevantes como por ejemplo en una estadística para satisfacer mi egolatría interior – entre cuantas personas del mundo abre sido seleccionado ?, abre sido el primero o alguien más ya rechazó la propuesta?, – ninguna de las posibles respuestas que se me ocurrían en el momento tenían alguna importancia, ni tampoco cambiarian el rumbo de esa nueva aventura que estaba por venir. Después de un largo rato, el cansancio terminó por vencerme.

Al día siguiente apenas aparecían los primeros rayos del sol, estaban tocando a mi puerta con tal fuerza que casi la derriban, era imposible no despertarse con semejante ruido, desperté y me dispuse a atender al llamado, dos hombres de gesto serio y de buena presencia se presentaron ante mi – Profesor Roosevelt Kings, hemos venido por usted, somos de la NASA – mi asombro fue tal que en menos de un minuto termine de asearme y cambiarme para acompañar a esos dos extraños personajes. Una vez en el coche, no esbozaron palabra alguna, yo tampoco pregunte, aún seguía estupefacto por la noticia pero dispuesto a perseguir mi sueño y cambiar el rumbo de mi vida.

Apenas pasaron unos minutos en el camino y no podía creer lo que veía, estaba frente a las instalaciones de la NASA, fue justo en ese momento en donde me di cuenta que mi sueño estaba apunto de comenzar…

          (Continuará)….